Avalista, ¿qué es?
Un avalista garantiza el pago de otra persona con sus ingresos y sus bienes presentes y futuros. En ocasiones también suele denominarse «fiador» o «garante».
Definición:
Avalista es aquella persona física o jurídica que firma un aval. En el momento de la firma el fiador se compromete a pagar la deuda frente a una tercera persona o empresa en caso de que el avalado (o deudor principal) no lo haga.
¿Cuáles son los requisitos más habituales para poder ser avalista?
Estos son los 3 requisitos más habituales, sin embargo depende de la situación no siempre es imprescindible reunir la tres condiciones:
- Tener ingresos seguros
- Contar con un historial crediticio adecuado.
- Tener algún tipo de bienes sin gravámenes.
Algo muy serio
Ten siempre presente que si te solicitan actuar como avalista de otra persona es importante que tengas en cuenta, en líneas generales, los siguientes puntos:
- Vas a responder por la deuda de otro.
- Tus ingresos pueden llegar a estar comprometidos.
- Si con tus ingresos no alcanza para responder a la deuda también puede afectar a tus bienes.
Tu firma te compromete
Es interesante remitirse al banco de España para entender muy bien el concepto. Según dicha entidad la figura del avalista es una forma de garantizar o asegurar el cumplimiento de obligaciones económicas.
Avalar, por ejemplo, a otra persona, no es un mero acto de generosidad porque comprometes tu patrimonio (presente y futuro), hasta que la deuda quede saldada.
¿En qué situaciones te pueden pedir que seas avalista de alguien?
Es posible que te estés planteando convertirte en fiador o fiadora de otra persona en un contrato de alquiler, se trata de un ejemplo habitual.
Hay otras situaciones en las que aparece con frecuencia esta figura: en las operaciones de financiación. Como es lógico las entidades buscan mayores garantías posibles para asegurar que el capital será devuelto en forma y tiempo acordados.
También puedes actuar como fiador para que otra persona pueda solicitar un préstamo al consumo. Téngase en cuenta que un avalista sirve para aumentar las garantías de pago y por lo tanto también pueden llegar aumenta las posibilidades de obtener un préstamo para la persona que es avalada.
Atención: esta figura del es hereditaria
Es muy importante tener en cuenta que la figura del avalista es hereditaria. En España, a través de una herencia se hereda todo, tanto derechos como obligaciones, por lo tanto la obligación no desaparece aunque el avalista fallezca sino que pasa a ser una obligación de los herederos si el deudor no se ha hecho cargo de las deudas correspondientes. Obviamente si no aceptas la herencia tampoco heredarás la obligación de pago.
Nota: Léase el artículo 1156 del Código Civil donde no se contempla el fallecimiento como motivo de extinción de la obligación en l pago de la deuda.
Veamos un ejemplo de las posibles consecuencias de ser avalista
Imagínate que avalas a tu hermana. Ella quiere comprarse una casa y tú decides apoyarla y convertirte en su fiador.
A partir de ese momento tú vas a figurar en la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE). Esta es la base de datos que registra los préstamos, créditos y avales que tienen las entidades con los clientes.
Si figuras en la CIRBE como avalista esto puede limitar las opciones a ti misma si dentro de unos años decides comprarte una propiedad tú. No es que te impida obtener la financiación, pero sí puede verse afectada tu capacidad de esfuerzo, es decir, los bancos tal vez te presten menos dinero para comprar tu nueva casa porque tú ya estás avalando a tu hermana en la compra de la suya, es decir. Ser fiador de otra persona puede afectar a tu propio nivel de endeudamiento.
Cómo dejar de ser avalista
En caso de hipotecas, por ejemplo, para dejar de ser avalista se tiene que dar una novación en el préstamo es decir, cambiar las condiciones del préstamo y eliminar al fiador.
También ha otra opción que es realizar realizar un cambio de avalistas, de modo que se sustituya uno por otro, sin embargo esta operación no es fácil ya que éstas no son muy proclives a los cambios en las garantías de pago. Quedaría en manos de la entidad bancaria acceder o no a que el fiador original sea eliminado o sustituido por otra persona.

